Escritora. Profesora de literatura fantástica y escritura creativa. Crítica literaria. Bibliófila. Lectora.

El aquí y el ahora

por ladydragon

No hay mejor representación de la felicidad, de la consciencia del presente, que la de un músico tocando. Mientras tocan se pinta en su cara el disfrute del aquí y del ahora.


Una cadena

por ladydragon

 

Clavo de hierro

Suele suceder que los escritos que están poblados de adjetivos, que no dejan de ser explicaciones a los sustantivos que acompañan, no muestran acciones sino que las dicen (el famoso «no lo digas, muéstralo», de Henry James), lo que provoca que el autor necesite explicar lo que ha pasado en el desenlace, pero no lo tendría que aclarar si lo hubiera mostrado y, probablemente, lo mostraría mejor si no utilizara tantos adjetivos.

Es una cadena que se sustenta en lo cómodo. Los adjetivos son como los clavos: hay muchos; y es fácil sacarlos de la caja de herramientas, son el recurso que tenemos más a mano; pero su utilización indiscriminada no ayuda a clarificar una escena, a que el lector la presencie, porque, en vez de clavarlos con precisión, se los estás tirando a la cara a quien te lee, y así es difícil enterarse de nada.

Se me ocurre una máxima: a menos adjetivos, menos explicaciones.


La trama y la acción

por ladydragon

Esta pareja (la trama y la acción) resulta indivisible la mayoría de las veces en un relato, sin embargo, si queremos aprender a utilizarlas bien, conviene que las separemos y las diseccionemos.

La acción son los hechos que suceden uno detrás de otro; todos los acontecimientos que se narran y que se resumen en el argumento de la historia. Por ejemplo, el argumento de El barco desaparecido, de Jacobs, consiste en un barco que sale a la mar y que no regresa nunca, al cabo del tiempo uno de los tripulantes vuelve a casa de su madre, pero como está agotado antes de contarle lo que sucedió con el barco y los demás tripulantes se va a dormir; la madre se lo cuenta a todos los vecinos que se reúnen a la puerta de la casa de la mujer, a la espera de que llegue el amanecer para despertar al hombre e interrogarle por lo ocurrido a sus familiares.

La trama es la relación causal que se establece entre los acontecimientos y que proporciona a la historia una profundidad mayor. Digamos que la acción es lo superficial, lo que se ve a simple vista, mientras que la trama es lo profundo, lo que se esconde por debajo de la superficie. La trama se condensa en el tema. Siguiendo el ejemplo que hemos puesto, podríamos decir que el tema de El barco desaparecido es el infortunio.

La acción (el argumento) se trabajo de forma horizontal (sucesión lineal de acontecimientos), mientras que la trama (el tema) se trabajo de manera vertical (relaciones causales entre esos acontecimientos).

El barco desaparecido

Perplejidad

por ladydragon

Una lee sobre el Google Glasses justo después de desayunar mientras saboreaba ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Dick, y solo se le ocurre negar con la cabeza y pensar que vivimos en la ciencia ficción de hace treinta años. ¿Dentro de treinta años vivirán la ciencia ficción que escribimos hoy? Si es así, estoy con Stephenson: empecemos a crear utopías, por si acaso :) .


Entre improbables e imposibles

por ladydragon

La diferencia entre un elemento improbable y uno imposible radica en que lo improbable puede ser explicado con las leyes de la naturaleza conocidas: es raro que suceda, pero puede pasar que una loba amamante a un bebé recién nacido, por ejemplo. Sin embargo, un hecho imposible es aquello que no puede ser explicado por la naturaleza o por la lógica humana: como un espantapájaros que cobre vida y se arrastre por el jardín de una casa hasta el dintel de una ventana.


Tema Scrappy por Caroline Moore | CC BY-NC-ND 3.0 © Inés Arias de Reyna | © De los textos citados e imágenes utilizadas, sus autores. | Funciona con WordPress