Inés Arias de Reyna

A vueltas con el narrador cámara

Publicado por el 5 diciembre 2012 | 0 comentarios

Partiré de la definición que ya ofrecí del narrador cámara (aquí y aquí): es un narrador externo (no participa en la acción) al igual que el omnisciente, pero se diferencia de este porque no interpreta ni opina ni conoce los sentimientos o los pensamientos de ningún personaje. Se lo denomina así porque funciona como una cámara, que todo lo ve, pero no porque sea exactamente una cámara: este narrador puede percibir olores, tactos y sabores siempre y cuando no los esté oliendo, tocando o saboreando un personaje.

(c) Anka Zhuravleva

A continuación introduciré ejemplos del relato inédito de un alumno, Ignacio Borraz, para ejemplarizar esto que acabo de explicar: en este texto encontramos un par de ejemplos en los que el cámara describe otros sentidos que no sean la vista o el oído y que están bien utilizados; uno de ellos sería el siguiente: «El olor a beicon empieza a impregnar el campamento»; aquí no hay un personaje oliendo el beicon, sino que es algo que pertenece al paisaje.

Para comprender el narrador cámara es fundamental fijarse en la frase que he subrayado en negrita más arriba: no interpreta ni opina ni conoce lo que ocurre dentro de los personajes. Un buen ejemplo en el texto de Borraz sería: «responde Jerry apocado», donde está diciendo cómo se siente el personaje. Si en vez de esta frase hubiera escrito «responde Jerry con voz apocada», entonces sí que estaríamos ante una expresión propia de un cámara, porque estaría describiendo el sonido (la voz) y no el sentimiento.

El narrador cámara se limita a describir lo que ocurre en la escena. Pero ojo, esas descripciones no han de ser intrusivas: el narrador cámara no se entromete en lo que sucede. Otro ejemplo sacado del texto: «(…) responde encogiéndose Jerry, como si esperara un golpe o un grito amenazador»; aunque aquí no nos diga cómo se siente Jerry, sí que está siendo una descripción intrusiva, porque está valorando cómo es el encogimiento de Jerry. Es un juicio de valor impropio en este tipo de narradores.

Así pues, la narración del cámara debe estar pelada de juicios, incluso de aquellos que enjuician una silla llamándola «enclenque», y se ha de centrar en la acción pura y dura, sin entrometerse en ella, solo mostrándola.

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