Inés Arias de Reyna

Club de lectura: «Parientes pobres del diablo»

Publicado por el 15 febrero 2018 | 2 comentarios

Ficha del libro

Autora: Cristina Fernández Cubas (1945-)

Título: Parientes pobres del diablo

Género: fantastique

Relatos incluidos: «La fiebre azul» (60 págs.), «Parientes pobres del diablo» (58 págs.), «El moscardón» (53 págs.)

Editorial: Tusquets

Año de edición: 2006

Páginas: 180

Precio: 14,00 €.

Sinopsis

He aquí tres historias en las que el lector difícilmente podrá escapar de su irresistible capacidad hipnótica. Un comerciante sufre en África los efectos de una extraña maldición al alojarse en un pequeño hotel en apariencia tranquilo y confortable. Un joven de buena familia decide emplear su tiempo y sus viajes en investigar una casta humana nacida para el mal, perfecta encarnación de lo diabólico. Una anciana suspicaz, temerosa de que sus familiares la ingresen en una residencia, atribuye a un «simpático» moscardón su alteración de rutinas y el reencuentro con viejas compañeras de colegio, con las que revive —¿o transforma?— escenas del pasado. Son tres relatos deliciosamente perturbadores en los que, como en las mejores historias de Henry James, las apariciones, los fantasmas o los sueños nos hablan no sólo de las interioridades más recónditas del individuo. También de los cambios irremediables en los que su vida se precipita.

En esta entrada vamos a hablar de Parientes pobres del diablo, de Cristina Fernández Cubas (si pinchas en el enlace, verás la semblanza que he elaborado sobre ella si aún no la conoces), dentro del marco de #UnAñoDeAutoras.

¿En qué consiste este club de lectura? Fácil, además de proponerte que te leas el libro ;), sugiero algunas preguntas que den pie a que charlemos sobre la obra en los comentarios de esta entrada. Estas cuestiones que formulo son solo un punto de partida: si quieres comentar cualquier otra cosa, aunque no respondas a mis preguntas, hazlo, por favor.

Cuando pinches en cada pregunta, verás que yo he dado ya una opinión, que es solo eso: mi opinión, mi impresión como lectora, tan válida como lo va a ser la tuya cuando la compartas conmigo :).

En definitiva, lo único que pretendo es generar un espacio en el que hablar de esta obra y, por qué no, de otras que nos la hayan recordado o de algún otro libro de esta autora.

Tú pregunta, que yo respondo

Vacío

¿Por qué en el Masajonia todas las habitaciones tienen el número siete?

La pregunta se refiere al relato «La fiebre azul», el primero de los tres que componen el tomo.

Creo que con este recurso, Cubas consigue matar dos pájaros de un tiro:

En primer lugar, nos despierta el interés, puesto que el hotel deja de ser un alojamiento habitual y se transforma en uno en el que las habitaciones no se distinguen por los números, sino por la forma de estos: «Hay sietes de latón, de madera, de hierro forjado, de arcilla... Hay sietes de todos los tamaños y para todos los gustos. Historiados, sencillos, vistosos y relucientes o deteriorados e incompletos». Esta descripción dice mucho del hotel y de la atmósfera que se vive en él y que respiraremos durante todo el texto.

En segundo lugar, crea ya un cierto extrañamiento en el lector no solo al hotel sino también al resto de la historia. Un primer paso para aceptar lo que va ir ocurriendo a lo largo de la historia. Digamos que es la primera vez que el lector en este texto se dice «qué raro». De esta forma, al final, de tantas cosas raras, aceptaremos el elemento fantástico, el que realmente rompe con la idea de realidad que tenemos y que transforma una historia realista (pintoresca, pero realista) en una fantástica.

¿Por qué crees que ambienta «La fiebre azul» en África?

Mi sensación es que decide llevarlo a ese paraje exótico y alejado para dar más credibilidad al elemento imposible, a ese maleficio inexplicable que es el Heliobut. La ambientación del áfrica negra vista por los ojos de un hombre blanco además ayuda también a construir la extrañeza por lo que ve, por las costumbres de los demás personajes, por el espacio mismo, lo que da pie a que aceptemos como corriente («será que allí es así») algo que en verdad es impropio.

¿Cuál es el giro que se produce al final del relato «Parientes pobres del diablo»?

Hasta ese momento (el del giro final) reconozco que la historia me estaba resultando hipnótica, pero un tanto aburrida (no llegaba a captar mi interés con la misma intensidad que el primer relato, que me dejó totalmente cautivada). Sin embargo, cuando me di cuenta de lo que se escondía agazapado entre líneas, cobró una dimensión mucho más interesante.

¡Cuidado! ¡Llega la destripa textos!

Si no has leído el relato, te recomiendo que no continúes la lectura, porque voy a destripar lo fundamental:

El giro que se produce es el de la percepción que teníamos hasta el momento de la protagonista. Nos ha ido mostrando cómo son los parientes pobres del diablo, que entre otras cosas ignoran que lo son, y que yo traduje (y esta es mi impresión personalísima) a esa gente tóxica, pero embaucadora, que, una vez te la quitas de encima, sientes un enorme alivio. Cuando llegamos al final, nos damos cuenta, al mismo tiempo que ella, de que la narradora y protagonista es una de esas personas.

¿Qué te ha parecido la protagonista del último relato?

En esta ocasión, me refiero a «El moscardón».

Por mi parte, tengo sentimientos encontrados con este personaje. Por un lado, me encanta encontrarme protagonistas femeninas de edad avanzada, que hayan superando los cincuenta, pero que no sean ancianas abuelitas o malvadas brujas. Es muy raro toparse con una mujer así en literatura. Por otro lado, me cayó mal desde el principio (y que creo que es la intención de la autora); y eso en sí mismo también es maravilloso, porque mujeres viejas, malhabladas, malencaradas, pero con aristas, con sus sombras y también sus luces, tampoco es habitual encontrárselas. En defintiva, personajes femeninos maduros, redondos, creíbles, verdaderos.

Algo parecido, por cierto, me ocurrió con Helena Guerraro, la protagonista de El color del silencio (2017), de Elia Barceló.

¿Es fantástico «El moscardón»?

Sin duda juega con los límites todo el tiempo: mezcla la ensoñación con la realidad, desdibujando sus fronteras. Nos muestra a una anciana con claros signos de demencia, que se entretiene en su propia soledad (apenas la visitan los sobrinos, a los que adora) viajando a lo que fue y lo que no fue su vida.

Yo diría que no es fantastique, porque no hay elemento imposible al final. No obstante, el juego entre los márgenes hace que podamos percibirla como tal, puesto que comparte muchos recursos propios del género.

¡Cuidado! ¡Llega la destripa textos!

Finalmente se muere, con una frase final bellísima: «Y reemprende el paso. Despacio. Muy despacio. No tiene prisa. Sabe que ya nadie se atreverá a interrumpir su sueño. El verano no ha hecho más que empezar. Y la noche, esta vez, no acabará nunca». Pero no nos desvela si Rubén ha ido o no con ella, tendremos que decidirlo cada uno de nosotros.

Desde luego, es un desenlace tierno (cómo no me va a despertar ternura esa anciana, aunque me haya caído mal durante el resto de la lectura) y duro al mismo tiempo (no me gustaría acabar tan sola, con los recuerdos y las fantasías tan mezclados que no reconozca dónde estoy; o sí, no sé, igual esta es una muerte más dulce que la de aquella persona que es consciente del proceso).

2 Comentarios

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  1. Carlos Piélago

    Hola, Inés, hace mucho tiempo que leí este libro, en concreto lo leí en la antología “Todos los cuentos” donde lo incluye, con lo cual voy a hablar de memoria porque no he tenido tiempo de leerlo de nuevo.
    Estoy contigo en que el relato que da nombre al libro es hipnotizante, me acuerdo de esa sensación y del giro, o cambio, tan sutil que hay al final del relato; cuando lo terminé de leer estuve varios días pensando en el relato y la fuerte sensación que te deja, de cómo juega con la realidad. Como tú dices, cuando descubres de qué va, la historia cobra una nueva dimensión.
    No puedo decir mucho más de los demás relatos, “La fiebre azul” es un comienzo fenomenal para este libro, por su ambientación exótica y estoy de acuerdo en lo que dices.
    Te recomiendo también el libro “La habitación de Nona” que no está incluido en la antología “Todos los cuentos” donde el primer relato, el que da nombre al libro, es espectacular.

    Un saludo.

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