Inés Arias de Reyna

Cuenta algo que importe

Publicado por el 26 diciembre 2012 | 2 comentarios

Cuando escribimos un relato, buscamos de alguna forma contar algo a alguien.

Pero, mientras que no sabemos quién es ese «alguien», sí que debemos tener claro qué es el «algo» que vamos a transmitir.

A esa persona desconocida a la que le susurramos nuestras historias queremos que le importe lo que le estamos contando, que se emocione con nuestras palabras, pero si no tienen trascendencia ninguna, no hablan de una de esas verdad incuestionables, que a la vez cuestionamos a cada relato, el lector, nuestro amigo imaginario, apartará la mirada de aquellas letras.

La mejor forma de asegurarnos de que no sucede esto es que lo que contemos nos importe tanto que nos remueva las tripas, que nos haga llorar o reír, que nos incomode a nosotros mismos mientras escribimos, que no nos sea indiferente.

Cuenta historias que te importen; que te sonroje pensar que alguien las va a leer; que te abochorne un poco (o un mucho) constatar que, tras la lectura, alguien sabrá de ti más que tú de él o ella; que te sientas desnuda cuando esa persona termine de leer el relato.

2 Comentarios

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  1. Mercedes

    Que gran verdad, Inés. Cuando se escribe con las “vísceras” el relato sale redondo. Pero se necesita mucho camino para saber aplicar acciones que muchas personas dan por sabidas en la teoría, la práctica es otra cosa. Ahí está el secreto del escritor: escribir y equivocarse tantas veces como haga falta.

    • ladydragon

      Prueba y error. Prueba y error. El mejor modo de desesperar para conseguir un buen resultado ;). Completamente de acuerdo contigo, Mercedes. Me gusta lo de “escribir con las vísceras”, es muy gráfico :).

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