Lady Dragona

Inés Arias de Reyna

«El circo»

Escrito por el 20 diciembre 2012 en Microrrelatos | 8 comentarios

El circo llegó al pueblo en primavera. Montaron la carpa a las afueras, cerca de los restos de la muralla romana, única reliquia turística de la que podían presumir los lugareños. No era común que un circo llegara hasta allí, por eso ninguno quiso perderse el estreno.

Después de comer, el espectáculo comenzó —hubo quien se quejó porque no respetaran la siesta; pero eso no lo disuadió de ir—. Salieron payasos, danzarines, saltimbanquis, acróbatas, caballos y hasta un león. Todo era normal. Todos se lo estaban pasando moderadamente bien.

Tras el último aplauso, se hizo el silencio. La pista estaba vacía y el público la miraba con curiosidad. Entonces saltó a la arena. Era espeluznante: alas y cabeza de águila, cola de serpiente y cuerpo de león. Nadie había visto algo parecido jamás. Al principio hubo sonrisas, hasta algún aplauso comedido. Pero el grifo no tardó en lanzarse a las gradas. El silencio se convirtió en una muchedumbre que intentaba escapar del monstruo. El griterío y los empujones sustituyeron la tranquilidad del lugar.

La merienda del grifo duró un par de horas; se comió incluso a los que habían conseguido escapar de la carpa. Cuando terminó, y mientras se quitaba una monda del colmillo, uno de los payasos le preguntó:

—¿No te sientes ni siquiera un poco mal? Te has comido un pueblo entero.

Una mueca que, quizá, se pudiera calificar de sonrisa acampó en el rostro aguileño del grifo. Avanzó hacia el payaso, que en unos instantes cayó sobre la arena con un crujido de huesos rotos.

Inés Arias de Reyna
Albarracín, 31 de mayo 2008

Participo con este relato en la iniciativa Un cuento antes del fin del mundo convocada por Acuática.

8 comentarios

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  1. Javier Ximens

    Uff, pobres paisanos, nunca sospecharon que la llegada de los políticos con sus recalificaciones les llevaría a la ruina. No, en serio, se lee muy bien y al final se lo come por payaso.

  2. Fernando Vicente

    Bueno, al menos se comió un payaso: eso es penitencia de cualquier pecado, por gordo que sea.

  3. Javier Ximens

    Gracias por leer y comentar el relato, y te agradezco sinceramente tus sugerencias, que reconsideraré. Siempre son recibidas con más interés que el simple “me gusta” que no aporta nada. Este par de viejetes siempre los describo con acciones y en ocasiones se me va la mano con los adjetivos. Un beso y feliz añada.

  4. Marina

    Mira que montar un circo para dar de merendar a un grifo… Y el payaso seguro que se lo piensa antes de volver a espetarle nada (bueno, más bien sus compañeros…).
    ¡Gracias por haber participado! :)

  5. Adictologo

    El terror sin aviso previo. El Grifo y el payaso ingenuo. El mondadientes gigante (¿de donde salio por Dios?). Gracias por el relato. Es Surrealista . Indispensablemente surrealista.

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