Inés Arias de Reyna

La impronta personal

Publicado por el 20 junio 2012 | 2 comentarios

¿Es posible distinguir la obra de un autor sin ver su nombre? Más aún, ¿es posible adjudicar una obra a un autor sin haberla leído? Dependerá, claro, de la calidad de ese autor y si tiene un estilo característico. Hagamos una prueba:

A menudo, los esteparios cruzaban el Gran Río, y, a despecho de la línea de fortificaciones, reconstruida por Volodioso, se adentraban en Olar en incursiones tan rápidas como despiadadas, y sembraban el horror, la ruina y la muerte por aldeas y monasterios. Estos últimos eran preferentemente blanco de sus saqueos: pues no en vano conocían la cantidad de objetos de valor —vasos de oro y plata, joyas y otras riquezas— que allí se acumulaban.

Si conoces a la autora, sabrás reconocer de quién es el texto, porque su prosa es muy característica, pero antes de desvelar su nombre, veamos por qué:

  • Vocabulario: tiende a un léxico arcaizante (a despecho, blanco de sus saqueos, no en vano).
  • Sintaxis: oraciones complejas, con frases secundarias que se entrecruzan, mayor presencia nominal.
  • Recursos estilísticos: uso habitual del hipérbaton, gusto por el polisíndeton, buen manejo de la aliteración.
  • Ritmo basado en la repetición de esquemas, sobre todo, enumeraciones y grupos fónicos.

No son estas todas las características del estilo de esta autora, pero sí algunas de las que se pueden observar en este fragmento y que son generales en su prosa.

Con la elección que hacemos del vocabulario, la manera en la que tendemos a utilizar ciertas estructuras sintácticas, en vez de otras, el uso habitual de unos recursos estilísticos en vez de otros y el ritmo que otorgamos a nuestra prosa estamos generando un estilo propio.

Pero en este estilo, esta impronta que marcamos como autores, también entran los temas recurrentes y los recursos narrativos que manejemos.

Así pues, nuestro estilo dependerá de cómo sepamos dirigir el pincel (el lenguaje escrito), cómo mezclemos los colores (los recursos estilísticos y narrativos) y qué paisajes nos obsesionan más (los temas).

Cuando se empieza es habitual no tener un estilo propio, incluso hay autores que, de tanto experimentar, no tienen un estilo definido. Probablemente la razón por la que el principiante no tiene un estilo es porque está experimentando. Hemos de probar hasta llegar a lo que nos caracteriza como autores; ese tiempo de laboratorio puede durar una vida entera, aparecer en mitad de ella o haber estado siempre. Ninguna de las tres opciones es desdeñable, solo conlleva viajes distintos.

El fragmento corresponde a Olvidado Rey Gudú, de Ana Mª Matute.

2 Comentarios

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  1. Santiago

    Muy buen post, Inés. Me encantó cómo describiste el estilo, las restructuras estilísticas y gramaticales, los recursos, etc., para forjar el estilo del autor. Lo de léxico arcaizante fue curioso, y también cuando te referiste a recursos como la hiperbaton, pero sobre todo el manejo de la polisíndeton y la asíndenton creo que es positivo para manejar el ritmo del texto, ahora que estamos en época de fútbol, cómo cambiar de ritmo en una carrera, solo que en un texto.

    Saludos.

    • ladydragon

      Gracias, Santiago :). Siempre es positivo saber manejar los distintos recursos para darle una vuelta a nuestros textos :). El primer paso, sin duda, es aprender cuáles son esos recursos y, después, claro está, aprender a utilizarlos. Luego ya vendrá cómo enlazarlos para conformar nuestro estilo propio :).

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