Lady Dragona

Inés Arias de Reyna

La voz del escritor

Escrito por el 19 junio 2013 en De escritura en general | 3 comentarios

Hace un tiempo, Ana Vidal, me pidió que tratara el tema de la voz del escritor. Hoy respondo a su pregunta.

No siempre es fácil establecer qué es eso del «estilo propio» de un autor. Es tan escurridizo como los olores de las personas: uno es capaz de reconocer a alguien por su olor, aunque casi nunca pueda describirlo; ni siquiera logramos apreciar el nuestro. Y, sin embargo, si no oliéramos, si no percibiéramos un olor en la persona que tenemos delante, reaccionaríamos con extrañeza y, lo más seguro, con recelo.

Para mí la voz del escritor va tan unida a la persona como el olor que desprende. No digo que lo que escribimos huela igual que nosotros —o quizá si lo digo—, sino que nuestra voz como escritores es nuestra voz como seres humanos. Lo que nos define como personas, nos define como escritores. De ahí que sea tan necesario que el escritor sea honesto con su obra; aunque, todo hay que decirlo, si un autor no es sincero con lo que cuenta, quizá eso sea lo que lo defina.

En cualquier caso, la voz del escritor es una amalgama de particularidades —como lo es el alma humana—: los temas que lo obsesionan; su forma peculiar de hablar, que se refleja en su discurso escrito (las palabras que utiliza, las expresiones que lo caracterizan, el uso o no de ciertas estructuras gramaticales, los vicios adquiridos, etc.); los recursos estilísticos que maneja; las lecturas con las que se ha instruido, con las que sigue instruyéndose, porque de ellas saca jugosos recursos que de una manera u otra acabará utilizando; los ojos con los que mira el mundo, que son los que le dirigen hacia unos detalles y no hacia otros de una misma escena; la tendencia que tenga hacia la experimentación o su preferencia a acomodarse; su concepción de la literatura y de lo que esta representa en su vida. Todo ello hace que nuestra forma de escribir sea percibida por los demás como nuestra.

Ahora bien, no todos los autores tienen una voz fijada, los hay que fluctúan, quizá porque eso es lo que son en su interior: fluctuantes (y, por tanto, aunque suene paradójico, esa será su voz), o quizá porque todavía están buscando su particular manera de contar las historias que lo fascinan.

Como en todo proceso, en la escritura uno necesita encontrar su camino, lo que le gusta y lo que no, lo que quiere ser y cómo quiere serlo. El escritor principiante es principiante porque se está buscando a sí mismo y su voz al escribir. La madurez del escritor, las más de las veces, viene de la mano del encuentro con su propia manera de contar, con una suerte de seguridad en que eso —y no otra cosa— es lo que quiere cuando se pone a escribir. Uno tiene que encontrar su concepción de la literatura, pero también reconocer los temas que lo obcecan. Todo ello requiere tiempo. Como lo requiere aprender los recursos que usará en sus escritos (la pobreza de recursos también es un indicador de la voz del escritor); e iré más allá: uno ha de distinguir qué recursos le gustan y cuáles aborrece, para usar unos y descartar los otros. Incluso hemos de aprender a educar nuestra mirada, para que se dirija a los detalles y no a las generalidades.

El camino para encontrar la propia voz se encuentra soldado al camino que recorremos para respondernos a la pregunta de quiénes somos. Quizá por eso, porque a cada escrito nos hallamos más cerca de esa respuesta, el recorrido sea tan largo y se asemeje más a un paseo, que a una carrera.

3 comentarios

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  1. Pedro

    No puedo estar más de acuerdo.

    Un saludo,

  2. Hugo Camacho

    Es cierto, se pueden saber muchas cosas de un autor si analizamos la voz con la que escribe. Yo tengo la teoría, sobre un par de escritores, de que no pueden ser malas personas por la manera de escribir que tienen. Por contra, si estoy indeciso sobre algún autor y al leer alguna entrevista la conclusión que saco es que es gilipollas, no creo que vaya a dedicarle mi tiempo.
    ¡Un saludo!

  3. Humberto

    Hola, me trajo hasta aquí el Vendaval.
    No estoy tan seguro de que un escritor deje entrever su personalidad en lo que crea, bueno, depende de qué tipo de escritores, los que hacen biografías noveladas, sí, los buenos no tanto.
    Un abrazo.
    HD

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