Inés Arias de Reyna

Una perra vieja

Publicado por el 8 junio 2011 | 1 comentarios

La escritura es como una perra vieja, de esas de los pueblos, que se echan la siesta junto al árbol más grande y con una fuente cerca, para que el calor sea más llevadero gracias a la sombra y al frescor del agua. Es lista, vaya, pero muy vaga: no se levanta de ahí ni a patadas. Bueno, a patadas quizá sí.

Con esto quiero decir que la tendencia que tenemos todos al escribir es a acomodarnos en lo que conocemos. Allí donde estamos a gusto, allí nos quedamos. Y de la misma forma que nos ayudan a movernos los comentarios de otros, también nos sirve (y mucho más de lo que al principio pueda parecer) las observaciones que nosotros hagamos al texto ajeno.

Cuando ponemos el texto de otro en el punto de mira, nos resulta más fácil encontrarle aquellos engranajes que no funcionan bien del todo (vemos antes la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio). Y si aprendemos a localizarlos, acabaremos viéndolos en nuestras historias (es irremediable… y maravilloso).

Disfruta de un espacio único para aprender a analizar textos ajenos y para recibir la opinión de otros a los que como tú les gusta seguir mejorando: 

participa en un taller literario

Un comentario

Disfruta de la charla y comparte tu opinión.

  1. B. Rivero

    ¿Y no sería mejor azuzar a la perra en su pereza? Quizá el paralelismo, si bien es cómodo, es también algo pesado (por así decirlo) pesado por la pesadez de la perra, que dormita bajo el arbol. Quizá mejor sería devolverle su juventud, convertirle en cachorro juguetón, activo hasta el agotamiento, que puede tanto dedicarse toda la mañana en una tratada como cambiar sin aviso a mil otras ocupaciones…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest