Inés Arias de Reyna

Visibilidad

Posted by on 10 febrero 2012 | 3 comments

Yo puedo decir que quiero a mi marido y vosotros sabréis a lo que me refiero, pero será desde un plano intelectual. Sin embargo, algo cambia si os digo que me gusta echarme en la cama junto a él y apoyar mi cabeza sobre su pecho mientras me cuenta lo que ha hecho durante el día, y que en esos momentos siento que el corazón se me agranda y que, a la vez, el estómago se me encoge, porque no quiero que se acaben: son el mejor momento del día. Después de leer algo así uno puede concluir que quiero a mi marido. Hemos acabado en el mismo punto, sí, pero la diferencia es astronómica.

En el primer caso, hay palabras abstractas (he dicho algo) que no proyectan imágenes en la mente de quien las lee (comprendemos lo que se nos dice, pero no imaginamos nada). Dicho así, a priori, no es un problema: que el lector nos comprenda es algo valioso. Pero como escritores no solo queremos que nos entiendan, también nos gustaría emocionar al lector, conseguir que de una forma u otra nuestro texto deje una impronta tras su lectura. Para conseguir esto hemos de intentar que el lector visualice lo que le decimos, porque es a través de las imágenes como conseguimos provocar emociones. Esto es lo que he intentado con mi ejemplo: por medio de una escena cotidiana (una pareja echada en la cama antes de dormir) he buscado que el lector llegara a la idea que quería transmitir. He mostrado una escena (no he dicho una idea) para que el lector llegara a su propia conclusión.

Si plagamos nuestros textos de ideas dichas, no daremos opción al lector a que 1) llegue a sus propias conclusiones, porque ya le habremos hecho el trabajo por él, 2) que visualice lo que está ocurriendo para que pueda emocionarse gracias a la evocación de esas imágenes que están en su cabeza y que le recuerdan de alguna manera a lo que él mismo ha vivido.

3 Comments

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  1. María Abellán Candela

    Seguiré tu consejo, porque hay que darle al lector un margen para que el imagine.Aunque siempre queremos describirlo todo para controlar eso, para que no haya malentendidos.
    Saludos.

    • ladydragon

      Bueno, María, una cosa es describir y otra explicar ;-). Aquí de lo que hablo es de que hay que mostrar las acciones (a veces para mostrar hay que describir, aunque no siempre) y no decirlas (es decir, explicarlas, hablar de ideas, en vez de enseñar las acciones).

  2. Santiago

    Mostrar el concepto abstracto mediante una acción concreta que recree ese concepto en la mente del lector. Supongo que como en la vida real, piensas que «menganito» es listo porque hace algo que te hace pensar que es listo, o es tonto porque hace algo que te hace pensar que es tonto. Supongo que así se logra que el lector llegue a esos conceptos por sí mismo.

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